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| La
calle que invita a su paso a degustar algún
tipo de merienda que aplaque hambres o antojos. |
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No
es la comida que buscamos en restaurantes, fondas o
en algún lugar ostentoso; es la cocina que sale
a nuestro encuentro a contarnos historias familiares,
anécdotas de un lugar cualquiera o una simple
leyenda urbana, que acompañe la delicia elegida
que nos toque degustar.
Los limeños y, en general, los peruanos, estamos
acostumbrados a crear formas de subsistencia; los incontables
años de crisis nos enseñaron a hacerlo.
A lo largo de los siglos, una de las actividades que
posibilitó a varias familias el sustento para
vivir, fue la venta ambulatoria de comida. La Lima de
hace algunos siglos tenía en las vivanderas a
la mejor muestra de ello: el pan, la leche, los dulces,
las tisanas, se ofrecían en las calles en medio
de cánticos y versos.
Mucho
tiempo después, nuestra Lima de limeños,
cobijó la llegada de familias provincianas que
con sus propias costumbres demandaron mayores necesidades.
Ello convirtió a nuestra capital en un muestrario
de productos y comestibles que fue aumentando con el
correr de los años. Algunos, gracias a su esfuerzo
y a esa pizca de fortuna, lograron multiplicar sus negocios
y otros hasta se formalizaron logrando crecer económicamente.
Lamentablemente no todos corrieron la misma suerte.
Invadiendo
la ciudad de sabor
Anticucheras,
picaroneras, emolienteros, invadieron la ciudad.
Mientras tanto, el mercado crecía, la competencia
era dura y la demanda exigía novedades. Es en
este contexto en que la creatividad sale a relucir y
transforma a la ciudad en una gran vitrina exhibidora
de las más sencillas pero suculentas delicias.
Actualmente,
es común encontrar en algunos distritos limeños,
los chifas al paso, con su clásico aeropuerto;
papas con huevo y ají; caldo de gallina, mazamorras,
papas rellenas, huevitos de codorniz, pollos broaster,
chanfainita, hamburguesas y todo lo que a cualquier
parroquiano se le antoje. Si bien es cierto, que gran
parte de estos negocios requieren de un programa urgente
de salubridad de parte de las autoridades, también
es evidente que muchos de ellos mueven la economía
de sus localidades, superando las expectativas de sus
detractores.
Estos
puestos de comida al paso, escriben diariamente historias
por contar. Hay muchos que comenzaron con un puesto
y hoy son microempresarios que atienden raciones en
diferentes puntos de venta. Somos testigos del crecimiento
de los llamados reyes de la raspadilla, del emoliente,
de los anticuchos y fritangas y de las más variadas
creaciones culinarias que el peruano está acostumbrado
a consumir.
Estos
puestos de comida al paso, hoy en esta edición
de Mistura -nuestro evento gastronómico más
importante del calendario- reciben el nombre de Tradiciones,
y aquí las tenemos...
Tradiciones
La
fiesta gastronómica que hoy se vive en nuestro
país, no es producto solamente del entusiasmo
y la buena organización de cocineros y empresarios
gastronómicos asociados para fines conocidos.
La base de la culinaria peruana, es a nuestro modesto
entender, la síntesis de siglos de historia,
cultura y manifestaciones conservadas y hoy aprovechadas
en las actividades del campo y la pesca de nuestros
artesanos, además de la creatividad de nuestros
cocineros de a pie.
Cocineros
que se han hecho en la necesidad de un hogar numeroso,
madres que han cincelado un mejor futuro para los suyos
creando una y mil formas de transformar su cocina en
un taller de creaciones y delicias. Trabajadores del
mar y de la tierra que han tenido que subsistir en su
hábitat dándole presentaciones diferentes
al producto de su trabajo.
“Las
cocinas populares, las carretillas de las esquinas,
son sin duda la última trinchera de nuestra tradición.
A lo largo de siglos, estos invalorables personajes
de nuestra cocina no fueron reconocidos en la real dimensión
de su importancia. Finalmente en Mistura, es el público
el que les rinde justo homenaje abarrotando sus espacios,
para disfrutar de esa sazón que durante décadas
han defendido en sus pequeñas trincheras. Anticucheros,
tamaleros, sangucheros, y toda esa infinita variedad
de sabores y sentimientos populares, reunidos todos
en un solo lugar. Para Mistura es un honor el poder
compartir su hermosa labor con los visitantes. Son sin
duda, la vedette de la feria”. (1)
Los
anticuchos, la chanfainita, los pescados y mariscos,
los helados y cremoladas, los jugos, sánguches,
dulces, juanes y tamales, tendrán en Mistura
no solo el espacio para reencontrarse con su público
y para agradecer tantos años de preferencia;
este reencuentro será también la forma
de revalorar el trabajo y el esfuerzo que les permitió
hacer de la cocina al paso, una forma de vida.
...Y
en esa dinámica de revaloración queremos
recordar a los pescadores, quienes en los muelles o
en sus mismas embarcaciones podían convertir
un tiradito de pejerrey en ceviche, o aprovechando otras
especies, podían gestar en su afán de
supervivencia, piqueos o matahambres como los que hoy
conocemos como choritos a la chalaca o picadillo de
mixturas aderezado con lo que sus provisiones les permitiera.
Pero
no solo en el mar se generaron platillos al paso, también
el campo ha sido testigo de las múltiples formas
de preparar la papa u otros tubérculos, que acompañados
de ají, queso y hierbas, daban origen a platos
que hoy tienen un nombre en la cocina internacional.
Los ríos y sus especies, la ganadería
y los artesanos de la tierra, son también reconocidos
en esta celebración gastronómica nacional.
Tenemos
aproximadamente 15 años en ese intento de posicionarnos
mundialmente en el competitivo universo de la gastronomía.
Perú empieza a ser testigo de los alentadores
resultados que el esfuerzo de muchos, viene cosechando.
Nuestra
cocina seguirá creciendo, mejorando sus productos,
internacionalizando sus platos, contando sus siglos
de historia, perfeccionando a sus cocineros, pero sobre
todo, dándole a cualquier peruano de a pie, la
posibilidad de probar a cada paso, como en una gran
mesa familiar, todas las delicias gestadas por hombres
y mujeres que se ganaron un espacio, en una calle, en
una esquina, en un puesto cualquiera, donde salieron
a nuestro encuentro... |