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| Los
hombres prefieren una maratón sexual
a un banquete apoteósico. ¿Es
cierto? |
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Justamente
esa pregunta es la que un equipo de investigadores de
la Universidad de Ohio se propuso responder. Y el hallazgo
fue una verdadera sorpresa para el mundo
Según
el estudio, por más macho y semental que sea
el hombre, su preocupación mayor no es qué
llevarse a la cama sino qué llevarse a la boca.
La mente masculina, explica el documento, tiene más
patente una hamburguesa completa que un revolcón
porque existen más mecanismos de activación
para pensar en comida, como la visión y el olfato,
que disparadores para pensar en sexo.
En
la investigación participaron 283 estudiantes,
163 mujeres y 120 varones a los que se les pidió
que lleven consigo un contador para registrar la cantidad
de veces que pensaban en comida o en sexo.
No
obstante la conclusión del estudio, se registraron
importantes diferencias entre unos pocos individuos
censados. Por ejemplo, mientras que un estudiante anotó
un solo pensamiento sexual en un día, otro marcó
388 en 24 horas. El promedio masculino de pensamientos
relacionados con el sexo es de 18 al día, y el
femenino, de 10.
Terri
Fisher, la psicóloga a cargo del proyecto, explica
que “existen muchos mitos alrededor del sexo y
la gran mayoría no tiene relación con
la realidad”. Que los hombres sólo tienen
sexo en la cabeza es uno de ellos, y esta investigación
se encargó de desmentirlo.
¿Que
sucede con las mujeres?
En
el estudio publicado en el diario británico Daily
Mail, indica que 25% de las mujeres consultadas dijo
que piensan en comida casi cada media hora y sólo
el 10% indicó que planea tener relaciones sexuales
con mayor frecuencia.
Otro
25% aseguró que siempre se preocupa por el peso
para lucir una buena figura, por lo que cuidan más
lo que comen; un 60% confesó que prefieren no
comer frente a su pareja.
La
psicóloga Silvina Belmonte expresó que
las mujeres de manera constante se preocupan demasiado
por la comida por la idea de querer lucir siempre jóvenes
y por mantener siempre una figura agradable y aceptada
a la vista de los demás.
La
especialista dijo que las mujeres no piensan en sexo
porque les preocupa ser más aceptadas por la
apariencia física por lo que se aprende desde
que uno crece y por el constante "bombardeo"
de los medios de comunicación.
El placer de Comer
Son
muchos los estudios que relacionan un mayor placer con
un aumento del consumo de alimentos.
En
las últimas décadas, se ha ampliado el
conocimiento sobre las pruebas neurobiológicas
que explican cómo el simple hecho de ver u oler
un alimento tentador (efecto "no hedónico"
o visualización de los alimentos sin consumo)
puede acrecentar el hambre real. Sucede que aumenta
la liberación de dopamina, un neurotransmisor
asociado con el placer, la motivación, la relajación
y el deseo de un mayor consumo del alimento tentador.
El
placer es una sensación subjetiva vinculada a
innumerables estímulos, muy diversos para cada
persona. Unas sienten placer al comer un alimento o
un plato que les trae recuerdos de la infancia, a otras
les evoca momentos felices de su vida, hay quien lo
asocia a determinadas emociones, etc. Los alimentos
tienen un valor emocional que explica por qué
las tentaciones se sienten de forma especial con algunos,
pero no con otros.
Esto puede explicar que las comidas con familiares o
amistades resulten más relajadas y placenteras,
lo cual puede reducir la capacidad de un individuo para
controlar qué y cuánto come. No obstante,
disfrutar con mesura y con sentido común del
goce que proporciona comer un alimento es, en muchos
casos, saludable para la estabilidad emocional. |