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Las
excelentes cualidades nutritivas de los frutos
de ríos y mares convierten el pescado en
un elemento imprescindible de la dieta.
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Este
alimento presenta indudables ventajas: es apto para
todas las edades, su consumo contribuye a prevenir enfermedades,
su aporte calórico es en general moderado y se
puede preparar de numerosas maneras.
1.-
Apto para todas las edades
El pescado es fácil de digerir y posee un interesante
perfil nutritivo, similar al de la carne pero con algunas
diferencias. Es rico en proteínas completas y,
a diferencia de la carne, contiene buena fuente de grasas
insaturadas, cuyo consumo se relaciona con un menor
riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además,
el pescado es fuente de minerales como fósforo,
potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro y yodo, de
vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B12), y los más
grasos, de las A y D. Los profesionales dedicados al
estudio de la Nutrición y las Ciencias de la
Salud recomiendan alternar el consumo de pescado con
otras fuentes proteicas de origen animal (carnes, huevos
y lácteos) o vegetal (legumbres, cereales y frutos
secos) para que la dieta sea equilibrada. En concreto,
se considera que la ración de consumo de pescado
por persona debe ser de unos 125-150 gramos sin desperdicios,
y la frecuencia de consumo recomendable, entre 3 y 4
veces por semana.
2.-
Oferta muy amplia
En España, según el MAPA y la Encuesta
de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de
Estadística (INE), las especies de mayor demanda
son: merluza, pescadilla, sardinas, boquerones y salmón
-entre los pescados frescos y congelados-, y atún
entre las conservas. No obstante, la oferta disponible
en el mercado es mucho más amplia, pero por desconocimiento
o comodidad se tiende a escoger siempre tan sólo
unas pocas especies. Bastaría con preguntar en
los puntos de venta sobre la limpieza y preparación
de pescados "desconocidos" para diversificar
y degustar especies igual o incluso más sabrosas
que se encuentran a nuestro alcance y que se pueden
adaptar a todos los gustos.
3.-
Bajo en calorías
Los blancos contienen unas 80 calorías por 100
gramos, dado que su contenido de grasa no supera el
2%. Los azules aportan, debido a que presentan como
mínimo un 6% de grasa, entre 120 y 200 calorías
por 100 gramos. Ambos tipos constituyen una buena opción
en dietas para reducir peso, eso sí, sin olvidar
el aumento de calorías que se puede producir
en su cocinado (al empanarlos o freírlos en aceite)
y acompañamientos (mejor una guarnición
de verduras que unas patatas fritas).
4.-
Fuente de proteínas completas
El contenido medio de proteínas de los pescados
es del 18%, si bien los azules pueden superar el 20%.
Es decir, 100 gramos de casi cualquier pescado aportan
alrededor de una tercera parte de la cantidad diaria
recomendada de proteínas. Estas proteínas
son de elevado valor biológico, al igual que
las de otros alimentos de origen animal, dado que contienen
todos los aminoácidos esenciales en cantidad
y en proporción adecuados.
5.-
Contribuye a prevenir enfermedades
Protege
el corazón y las arterias
A diferencia de otros alimentos de origen animal, el
pescado contiene ácidos grasos poliinsaturados
en una proporción en torno a un 25-45% respecto
del total de ácidos grasos. Entre ellos se encuentran
el ácido linoleico de la familia Omega-6 y los
ácidos EPA (eicosapentanoico) y DHA (docosahexanoico),
de la familia Omega-3. Todos ellos se encuentran en
especial en los pescados azules o grasos. A partir de
ellos se producen en el cuerpo unos compuestos, las
prostaglandinas, que poseen, entre otras, la capacidad
de reducir procesos inflamatorios, regular la tensión
arterial, disminuir el riesgo de coágulos o trombos,
así como de equilibrar los lípidos sanguíneos
(aumentan el HDL o 'buen colesterol', reducen el LDL
o 'mal colesterol', además del colesterol total
y los triglicéridos). Todo esto se traduce en
una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La cantidad recomendable para obtener los citados beneficios
es de entre 2 y 3 gramos semanales de ácidos
grasos Omega 3, lo que se consigue tomando pescado azul
de 1 a 3 veces a la semana.
Acción
antiinflamatoria
El pescado azul puede resultar beneficioso para aliviar
los síntomas de enfermedades inflamatorias como
la artritis reumatoide. Diversos estudios sugieren que
una dieta rica en Omega-3 y antioxidantes mitiga la
inflamación.
Contribuye
a prevenir el bocio
El bocio es una enfermedad que se caracteriza por un
crecimiento anormal de la glándula tiroides que
regula el funcionamiento del organismo, en general causada
por una deficiencia de yodo. El pescado, sobre todo
el de mar, es muy buena fuente de yodo. En este aspecto
destacan: salmonete, halibut, salmón, bacalao
salado y conservas de atún o bonito.
6.-
Fortalece los huesos
La ingesta de pescados cuyas espinas también
se comen, como especies pequeñas y enlatadas
(sardinas, anchoas...), se convierte en una fuente alimenticia
de calcio. El contenido en calcio de una lata de sardinas
con un peso neto de 70 gramos es similar al que aporta
un vaso de leche.
7.-
Crecimiento y desarrollo
El crecimiento y el desarrollo corporal que tienen lugar
durante la infancia, la adolescencia, el embarazo y
la lactancia exigen un mayor aporte proteico respecto
a otras etapas de la vida, por lo que se recomienda
alternar el consumo de pescado con otras fuentes proteicas.
El feto necesita entre 50 y 60 mg/día de los
ácidos grasos linoleico y linolénico durante
el tercer trimestre y la mujer embarazada requiere el
doble que en situación de no embarazo.
8.-
Fácil de digerir
El pescado posee proteínas poco fibrosas y, a
diferencia de la carne, su contenido de colágeno
es bajo. El colágeno es una proteína del
tejido conjuntivo presente en piel, tendones y cartílagos
que aporta dureza. Dado que los pescados tienen poco
colágeno, resultan más tiernos y fáciles
de digerir. Si se tiene en cuenta el contenido de grasa,
los pescados menos grasos son más fáciles
de digerir que los grasos o azules.
9.-
Muy versátil en la cocina
Para disfrutar del pescado, conviene variar entre las
distintas especies y técnicas culinarias, lo
que dará como resultado una dieta más
equilibrada y apetecible.
10.-
Derivados del pescado
Hay pescados de escasa demanda y consumo; especies poco
conocidas o que no tienen buena apariencia para la venta
directa, pero que mantienen su calidad higiénica
y nutritiva. Un buen modo de darles mayor salida en
el mercado es emplearlos en la elaboración de
derivados entre los que se encuentra el surimi (músculo
de pescado picado), que contribuye a ampliar aún
más la oferta y posibilidades de consumo de estos
alimentos en la dieta, junto con los enlatados (conservas
y semiconservas), pescados en salazón y ahumados,
etc.
En
el Perú, la zona influenciada por la corriente
del Humboldt (30% del dominio marítimo), es la
de mayor producción primaria (volúmenes
de fitoplancton por unidad de tiempo).
Se han registrado 737 expecies de peces marinos, de
los cuales aproximadamente 150 son utilizados con la
alimentación humana. Las especies más
abundantes son anchoveta, sardina, jurel, caballa y
merluza.
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